Irene García-Inés Aguado

Irene García-Inés Aguado

Irene García-Inés Aguado

Escultora, artista social y agitadora cultural. Su trabajo explora la memoria rural, el patrimonio inmaterial, el papel de las mujeres en las comunidades y la capacidad del arte para activar procesos colectivos.

Es fundadora y directora de La Maya Lab, un laboratorio de arte comunitario desde el que desarrolla proyectos junto a comunidades locales para recuperar saberes, relatos, prácticas y formas de organización vinculadas a la cultura popular.

En Trazas Vivas será la artista responsable de la intervención en Castrojeriz (Burgos)

Biografía

Irene García-Inés Aguado es escultora, artista social, investigadora y gestora de proyectos culturales. Su práctica se mueve entre la escultura, la intervención en el espacio público, la performance, el dibujo, los libros de artista y los procesos de creación comunitaria.

Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, donde se especializó en escultura. Durante sus primeros años de formación colaboró en la ejecución de monumentos públicos del escultor Julio López Hernández, una experiencia que contribuyó a definir su interés por la dimensión social, simbólica y política del arte en el espacio compartido.

Su trayectoria académica incluye un Máster en Estudios Literarios, un Máster en Comunicación Aplicada, un Máster en Comunicación No Verbal y formación en emprendimiento y creatividad. También ha desarrollado investigaciones sobre literatura de viajes de artistas y sobre arte público en la Oslo National Academy of the Arts.

Su obra ha sido presentada en exposiciones, encuentros y espacios culturales de España y otros países europeos, entre ellos el Tampere Art Museum de Finlandia, el Museo de Arte de Namur, la Universidad de Gante, la Galería Andrea Tardini de Venecia, el Museo de Arte Moderno de Barcelona, el Palacete dos Viscondes de Balsemão de Oporto, el Museo de Artes Decorativas de Viana do Castelo o espacios vinculados al Museo Reina Sofía de Madrid.

Arte, comunidad y territorio

El trabajo de Irene García-Inés parte de una pregunta fundamental: ¿cómo puede el arte ayudar a una comunidad a reconocer, proteger y transformar su propio legado?

Sus proyectos se desarrollan habitualmente mediante procesos de convivencia, escucha y creación compartida. La artista se integra temporalmente en los lugares en los que trabaja, conversa con sus habitantes y recoge relatos, conocimientos, prácticas y formas de organización que forman parte de la identidad local.

La obra final no se entiende únicamente como un objeto artístico. Puede adoptar la forma de una intervención, una acción colectiva, una publicación, una celebración, un archivo oral o una propuesta construida junto a la comunidad.

Su práctica presta especial atención al patrimonio inmaterial: los ritos, las fiestas, la tradición oral, los saberes artesanales, las formas de ayuda mutua y las experiencias que permanecen en la memoria de las personas mayores.

A través del arte, estos conocimientos encuentran nuevas maneras de transmitirse y de dialogar con el presente.

La fuerza de las mujeres rurales

Las mujeres de su familia y las ancianas de las aldeas ocupan un lugar central en la obra de Irene García-Inés. En ellas encuentra una fuente de conocimiento, resistencia, creatividad y capacidad para sostener la vida comunitaria.

Su producción escultórica aborda el poder de las mujeres rurales y reconoce el valor de unos conocimientos que durante mucho tiempo permanecieron fuera de los relatos culturales oficiales.

Frente a la idea del arte como una práctica separada de la vida cotidiana, la artista reivindica la dimensión creativa de los trabajos, los objetos, los gestos y los saberes populares. Las tareas domésticas, el cuidado, la transmisión oral o las prácticas comunales se convierten así en materiales para una reflexión artística y social.

La Maya Lab

En 2011 fundó La Maya Lab, un laboratorio de arte comunitario concebido como un espacio de investigación, debate y creación compartida.

El origen del proyecto está relacionado con su participación en la 54.ª Bienal de Arte de Venecia. Junto a vecinos y vecinas de la ciudad, transformó el velero artesanal Maya en un pabellón independiente desde el que intervenir en las bienales de Arte y Arquitectura.

La embarcación se convirtió en un espacio de encuentro y en una forma de visibilizar la cultura local frente a los procesos que amenazan con desdibujar la identidad social y cultural de Venecia.

Desde entonces, La Maya Lab ha impulsado proyectos dentro y fuera de España, trabajando con comunidades rurales y urbanas para documentar, activar y transmitir su patrimonio material e inmaterial.

La filosofía del laboratorio parte de la idea de que los habitantes de un territorio no son únicamente participantes o receptores de una propuesta artística. Son portadores de conocimientos y protagonistas de su propio relato cultural.

Por Amor al Camino

El Camino de Santiago ocupa un lugar esencial en la vida y en el trabajo de Irene García-Inés. Lo recorrió por primera vez a los quince años y desde entonces lo entiende como un rito de paso, un espacio de transformación personal y un lugar de encuentro entre culturas.

Desde 2017 desarrolla el proyecto Por Amor al Camino, un conjunto de iniciativas artísticas y socioculturales destinadas a proteger y revitalizar la esencia del itinerario jacobeo.

El proyecto nació en colaboración con el histórico hospitalero Jesús Jato y con el albergue Ave Fénix de Villafranca del Bierzo. A través de intervenciones, encuentros, acciones artísticas y procesos de documentación, la iniciativa trabaja para conservar valores como la hospitalidad, la transmisión oral, la acogida y el sentido iniciático del viaje.

Su relación con el Camino no se limita a representarlo como tema artístico. Irene vive y trabaja en él, escucha a las personas que lo habitan y reflexiona sobre las transformaciones que afectan a su significado.

Para la artista, el Camino continúa siendo un espacio vivo cuya identidad depende tanto del patrimonio construido como de las personas, historias y formas de acogida que se han desarrollado a lo largo de los siglos.

Escultura, arte público y pensamiento creativo

La escultura constituye uno de los ejes principales de la trayectoria de Irene García-Inés. Sin embargo, su práctica ha evolucionado hacia una comprensión más amplia del arte público.

Sus intervenciones exploran la relación entre el espacio, la comunidad y las distintas formas de poder. Frente a una concepción monumental del arte público, la artista propone procesos abiertos en los que la obra se construye a través de la participación y del conocimiento compartido.

Su trabajo performativo analiza también la dimensión política de los símbolos, las fiestas y las expresiones populares. Le interesa especialmente el contraste entre las formas institucionales del arte y la capacidad de las comunidades para generar sus propios lenguajes, imaginarios y rituales.

Paralelamente, imparte talleres y conferencias sobre creatividad, pensamiento crítico, estética rural, arte comunal y participación cultural. Es también fundadora y directora del Máster en Creatividad Aplicada, concebido para ayudar a las personas a identificar sus capacidades y convertirlas en proyectos personales y profesionales.

Proyectos que parecían imposibles

Una de las características de su forma de trabajar es la capacidad para activar recursos que ya existen dentro de las comunidades.

En lugar de partir únicamente de grandes infraestructuras o presupuestos, sus proyectos identifican conocimientos, espacios, relaciones y capacidades presentes en el territorio. A partir de ellos se construyen propuestas que combinan arte, investigación y participación.

Esta metodología le ha permitido desarrollar proyectos comunitarios en contextos muy distintos y participar en encuentros internacionales de arte y territorio, residencias artísticas y programas de intercambio cultural en España, Portugal, Noruega, Italia, Rumanía o Colombia.

Su trabajo defiende que la creación colectiva puede ayudar a imaginar nuevas soluciones para problemas culturales y sociales, reforzar la autoestima de las comunidades y generar formas innovadoras de relacionarse con el patrimonio.