Castrojeriz

Una villa construida alrededor del Camino

Castrojeriz

Una villa construida alrededor del Camino

A los pies de un cerro coronado por las ruinas de su castillo, Castrojeriz es una de las villas más monumentales y reconocibles del Camino de Santiago Francés. Su caserío se extiende durante más de un kilómetro y medio a lo largo de la antigua Calle Real, una auténtica calle-camino que atraviesa la población de este a oeste en dirección a Compostela.

Esta disposición urbana convierte a Castrojeriz en uno de los mejores ejemplos de localidad nacida y desarrollada alrededor de la peregrinación. Iglesias, hospitales, conventos, mesones y barrios fueron organizándose junto al itinerario para acoger y atender a los caminantes.

Su origen se remonta a un antiguo asentamiento celtibérico, posteriormente romanizado y convertido en una fortaleza estratégica. En la Edad Media aparece documentado como Castrum Sigerici, nombre del que deriva la actual denominación de Castrojeriz.

Historia y fuero

La villa desempeñó un papel destacado durante la formación del territorio castellano. En el año 974, el conde Garci Fernández le concedió el conocido como Fuero de Castrojeriz, considerado tradicionalmente uno de los primeros fueros de Castilla.

Este privilegio favoreció el crecimiento económico y social de la población y reconoció la figura de los caballeros villanos: campesinos que podían alcanzar la condición de infanzones si disponían de caballo y participaban en la defensa del territorio.

La estabilidad política y el desarrollo del Camino de Santiago transformaron Castrojeriz en una próspera villa medieval. Su castillo, situado en lo alto del cerro, vigilaba el territorio y controlaba una importante red de caminos entre las tierras de Burgos y el valle del Pisuerga.

Castrojeriz y el Camino de Santiago

El Camino Francés es el eje que da forma a Castrojeriz. Antes de entrar en la villa, el peregrino atraviesa uno de los enclaves más emblemáticos de toda la ruta: las ruinas del convento y Hospital de San Antón.

Fundado en el siglo XII y reconstruido en el XIV, perteneció a la Orden de los Antonianos, dedicada a atender a peregrinos y enfermos. Los frailes trataban especialmente el llamado “fuego de San Antón”, una enfermedad provocada por el consumo de centeno contaminado.

El Camino pasa todavía bajo los grandes arcos del antiguo pórtico del hospital. En sus muros se habilitaron pequeñas alacenas donde se dejaba comida para quienes llegaban cuando las puertas estaban ya cerradas. La letra griega tau, símbolo protector de la orden, permanece asociada a este lugar y a la memoria de la hospitalidad jacobea.

Tras cruzar la villa, el Camino continúa hacia el valle del Pisuerga y el histórico puente de Fitero, antiguo límite entre los reinos de Castilla y León.

Patrimonio jacobeo

El patrimonio de Castrojeriz refleja la importancia que alcanzó la villa durante la Edad Media.

La antigua colegiata de Santa María del Manzano, levantada fundamentalmente en el siglo XIII, conserva una arquitectura de transición entre el románico y el gótico. En su interior destaca la imagen de la Virgen del Manzano, una escultura medieval a la que Alfonso X el Sabio dedicó varias de sus Cantigas de Santa María.

La iglesia de San Juan, situada al final de la Calle Real, conserva elementos góticos, una poderosa torre y un notable claustro medieval. La iglesia de Santo Domingo alberga actualmente un centro de interpretación dedicado al Camino de Santiago.

El conjunto se completa con el convento de Santa Clara, las ruinas de San Francisco, los restos de hospitales medievales y la fortaleza que domina la localidad desde lo alto del cerro.

En Castrojeriz, el Camino de Santiago se convierte en calle. Durante más de un kilómetro y medio, la antigua Calle Real une iglesias, hospitales y espacios de acogida bajo la mirada del castillo.

Una calle, siglos de peregrinación

Recorrer Castrojeriz significa seguir el mismo eje transitado durante siglos por peregrinos, comerciantes, religiosos y viajeros.

La larga Calle Real enlaza los principales monumentos y permite comprender cómo el Camino organizó el crecimiento de la villa. Plazas, soportales, iglesias y antiguas casas nobiliarias se suceden a ambos lados de una ruta que continúa siendo parte de la vida cotidiana del municipio.

Castrojeriz conserva así una relación especialmente intensa entre arquitectura, paisaje e historia. El Camino no atraviesa simplemente la localidad: constituye su columna vertebral y explica buena parte de su identidad.